A principio del siglo XX, María Montessori creó uno de los programas educativos más populares del mundo. Sin embargo, no fue hasta las décadas 30 y 40 que la educadora italiana consiguió revolucionar el mundo de la educación escolar con el conocido sistema Montessori.

En la actualidad, este esquema pedagógico supone una importante influencia a nivel escolar, siendo implementado en una gran cantidad de centros educativos. Así, en la práctica algunos profesores han conseguido facilitar y mejorar el aprendizaje de sus alumnos.

Por ello, cada vez más padres y docentes toman partido por la aplicación de la teoría desarrollada por Montessori. Sin embargo, este sistema también tiene detractores que por el contrario consideran, que como sistema de enseñanza, el método Montessori tiene algunos inconvenientes. 

Por tal razón, antes de tomar una decisión sobre esta modalidad educativa, conviene conocer a fondo de qué trata. Así como, sopesar adecuadamente los pro y contras y su impacto en el pequeño.

Qué es el método Montessori

Se trata de un sistema educativo que otorga al niño un papel activo en el proceso de adquisición de conocimientos. Bajo esta perspectiva, los adultos se convierten en orientadores encargados de proporcionar un entorno adecuado para ello, en el que primen el cariño, la comprensión y la confianza. 

En este sentido, el método Montessori se enfoca en el respeto a los derechos de los niños y la necesidad de afecto como parte de su vida. Asimismo, concibe al alumno como un individuo completo, pensante, con la capacidad de aprender de manera independiente. 

Además, este paradigma contempla el ensayo del alumno y el error, como parte del proceso. También incluye el uso de juguetes como rompecabezas y bloques, entre muchos otros.

Así, estos aspectos contribuyen a educar a niños capaces de adaptarse a diferentes contextos. Esto, gracias a la obtención de herramientas como el pensamiento independiente y la creatividad.

Principales pros de la metodología Montessori

No cabe duda, que las ideas pedagógicas desarrolladas por Montessori, bien aplicadas son altamente eficaces. En consecuencia, su implantación en el aprendizaje en casa o en la escuela, puede derivar en diversos beneficios en la educación de cualquier pequeño.

Impulsa las capacidades individuales de cada alumno

El método Montessori se fundamenta en la disposición de los alumnos para aprender por sí mismos y de distintas formas. Por consiguiente, se ofrece la libertad necesaria para fortalecer los talentos particulares de cada individuo.

También admite, que cada niño presente intereses propios, que aunados a sus capacidades y a un entorno estimulante, permite que se aprenda a un ritmo propio. Es decir que el aprendizaje no es forzado de forma alguna por el padre ni por el educador.

De este modo, talentos y aptitudes surgen y se estimulan de manera natural, lo que termina por formar una base sólida de conocimientos y destrezas. Para ello, las aulas Montessori suelen estar equipadas con implementos didácticos tales como juegos de construcción, bloques, libros y otros elementos. Estos, permiten resolver problemas e indagar diferentes intereses.

Fomenta la autodisciplina

De acuerdo con el punto anterior, la educación bajo el esquema pedagógico Montessori, promueve la libertad dentro del aprendizaje. Sin embargo, esto no exime al proceso educativo de algunas normas básicas y objetivos a cumplir

En consecuencia, cada alumno precisa fortalecer su disciplina interna que permita mantener su lugar de estudio limpio y ordenado. Así, como cumplir con las asignaciones y objetivos planteados.

En este sentido, el uso de mobiliario que ofrezca un espacio para trabajar, del cual el niño sea responsable, facilita el desarrollo de esta preciada virtud. De igual forma, los juegos de mesa con reglas a seguir y los libros para colorear, contribuyen en la capacidad de control propio del niño.

A la larga, el pequeño aprende a ser disciplinado, y mantener el control sobre sus acciones a fin de adaptarse a las normas y dinámicas del aula. Sin duda alguna, estas son herramientas de gran utilidad en diferentes ámbitos de la vida académica, profesional y personal.

Niños autónomos e independientes

Sin duda alguna, la autonomía e independencia, conforman uno de los pilares de la enseñanza Montessori. Pues, bajo este modelo pedagógico cada rutina y tarea ha sido diseñada para que los alumnos deban ordenar y regular cada actividad según sus propios criterios

Asimismo, recortar papel, montar en bicicleta o los juegos al aire libre, son situaciones que favorecen la autonomía entre los niños. También acciones como atarse el calzado por sí mismos, vestirse solos, disponer de su material o sus libros, entre otras actividades afines.

De acuerdo con esto, se incrementa la confianza en sí mismos y el pensamiento de los pequeños. Dos elementos fundamentales cuando de tomar de decisiones dentro y fuera del aula se trata.

Educación cooperativa

Otra de las características más relevantes del modelo Montessori es el fomento de la cooperación entre los alumnos. Esto en contraposición a aulas bajo otros formatos educativos donde la competencia se convierte en la base de las relaciones académicas.

Montessori, propone una perspectiva distinta, donde los maestros animan el aprendizaje cooperativo por medio de juegos de mesa con varios participantes, u otras actividades grupales. Es igualmente fundamental contar con un aula respetuosa, donde exista la suficiente confianza entre los diferentes miembros de la clase.

De esta forma, no sólo se facilita a cada niño la oportunidad de explorar sus habilidades sociales, sino que también se consigue el intercambio de conocimientos, donde cada individuo aprende del otro. Además, se dan ocasión para aprender a resolver conflictos asertivamente.

Desarrolla la creatividad

La libertad de pensar y gestionar el aprendizaje, da paso a la creatividad. Pues, evita el temor a cometer fallos y a explorar las distintas ideas que surjan en medio del estudio. Además, el entorno de la educación Montessori suele estar lleno de estímulos, gracias al uso de material manipulativo. 

Tales como bloques, crayones, papel de colores o pinturas, entre otros que permitan a los niños crear según ideas tomadas de la realidad o su imaginación. Asimismo, la lectura, el intercambio de ideas y el desarrollo de algunos juegos, resulta un estupendo aliciente en el fortalecimiento de la creatividad.

Contras del método de enseñanza Montessori

Cuando se desarrolla correctamente el método Montessori, puede llevar a formar niños independientes y muy curiosos. No obstante, mal aplicada puede derivar en conductas algo menos favorecedoras. 

Omisión de determinados aprendizajes

Si bien, dejar la gestión del aprendizaje en manos del niño genera ventajas, también dificulta seguir un cronograma establecido. Así, como consecuencia, es posible que se obvien algunas materias o conceptos de importancia para su educación. 

Por todo ello, el desarrollo educativo del pequeño se puede ralentizar, al no dominar los temas necesarios al finalizar el curso. O incluso, dado que cada niño lleva su propio ritmo, una misma aula de clase maneja estudiantes con distintos niveles y conocimientos. 

Pueden existir discrepancias con la realidad

La metodología Montessori, plantea un sistema educativo donde el niño determina sus propios tiempos e intereses. Por lo tanto, los adultos deben limitarse a la orientación, sin interferir en el proceso. 

Sin embargo, esto es poco práctico en la realidad de un aula de clase o incluso del hogar. Pues, padres y maestros deben interferir en ciertas circunstancias para ofrecer soporte y una guía sólida. Esto, puede llevar a contradecir lo estipulado en esta teoría pedagógica. Como consecuencia, se puede confundir al pequeño y entorpecer el aprendizaje en general.

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