Cuando se trata de adquirir un juguete para un niño de tres o cuatro años, se busca cumplir con dos requisitos indispensables. En primer lugar, este debe ser del agrado del pequeño, es decir debe proporcionarle diversión. Sin embargo, el segundo punto es probablemente el más importante, el juguete debe contribuir en el desarrollo y aprendizaje propio del niño. 

Afortunadamente, el mercado ofrece cada vez más juguetes educativos para los niños en dicho rango de edad. En este sentido, los juguetes didácticos que se recomiendan en este artículo, están diseñados según las necesidades de esta etapa de crecimiento. De esta forma, se estimula de manera efectiva las capacidades cognitivas y físicas de los niños.

Así, entre las características de este grupo, destacan la curiosidad por las cosas a su alrededor, usando todos los sentidos en su exploración. Por ello, los juguetes más recomendados son aquellos que ofrecen estímulos simultáneos. 

Asimismo, los niños de entre tres y cuatro años, muestran cierto interés por imitar personas o profesiones, buscando descifrar las interacciones interpersonales. En especial aquellos roles de impacto en su vida, tales como los padres, hermanos u personajes de la televisión o el cine.

Plastilina

La plastilina, es un material que encanta a todos los niños. Pues, su naturaleza maleable, les permite hacer todo tipo de figuras y formas. Además, en la actualidad la plastilina viene en colores muy brillantes, que llaman mucho su atención. Sin embargo, lo que pocos saben es que jugar con plastilina tiene múltiples beneficios para el aprendizaje. 

Así, en primer lugar, al modelar la plastilina, los niños desarrollan su creatividad e imaginación, así como a materializar sus pensamientos. Por otra parte, el trabajo manual realizado con la plastilina, estimula la motricidad fina, consiguiendo fuerza y destreza en los dedos

Asimismo, la plastilina con su brillante y larga lista de colores, ayuda a que los niños conozcan y diferencien estos. También permite que se distingan tamaños y formas, al igual que la proporción entre las cosas. La plastilina favorece además, la capacidad de concentración en una tarea durante un tiempo determinado.

Por último, jugar con este material tiene un efecto tranquilizador y relajante. Es ideal para niños nerviosos o hiperactivos, pues, permite despejar la mente. Además, realizar las figuras propuesta, genera un efecto reconfortante relacionado directamente con su autoestima. 

Disfraces y accesorios

Como se ha señalado, a partir de los tres años, los pequeños presentan inquietud en copiar e imitar lo que ven. Por tanto, disfrutarán al disfrazarse y dejar volar su imaginación. En este sentido, los juegos de rol son la puerta a una perspectiva diferente hacia el mundo. 

Por ello, contribuyen en aspectos como la empatía y la capacidad para desenvolverse socialmente. Además, son geniales como actividad grupal, bien sea con otros niños o con miembros de la familia.  

A través de un disfraz, el pequeño puede ser cualquier cosa que se le ocurra. Un pirata, una sirena o simplemente una maestra o un papá. Desde los disfraces más elaborados hasta los menos estructurados, todos son un medio para la inventiva. En consecuencia, fortalecen la capacidad creativa y la expresión oral del pequeño. 

Laberintos de alambre

Los laberintos de alambre, son un clásico entre los juguetes educativos, cuya mayor efectividad se centra en los niños de tres a cuatro años. Se trata de llevar fichas, con diferentes formas geométricas, de un extremo a otro del laberinto. En general, estos suelen tener temáticas referentes a animales, aviones o el espacio. Siempre acompañados de vibrantes colores que atraigan visualmente al pequeño. 

En relación a su aporte hacia el desarrollo del niño, los laberintos de alambre, al igual que el ábaco está catalogado como un juego pre matemático. Pues, permite que el pequeño interactúe con las primeras operaciones numéricas. Esto, al contar, sumar o restar las fichas que quedan de un lado o del otro del laberinto. 

En este orden de ideas, estimula la coordinación entre ambos hemisferios cerebrales. De esta forma, ejercita tanto el pensamiento lógico como el creativo al mismo tiempo. También fomenta el pensamiento espacial, así como la concentración. 

Puzzles

Los puzzles o rompecabezas no sólo encabezan la lista de juguetes didácticos, sino que además se encuentran entre los favoritos de los niños. Por esta razón, este es un juguete muy recomendado para regalar a niños de tres o cuatro años. 

Así, entre las ventajas que los puzzles aportan al aprendizaje infantil, se encuentran en primer lugar los efectos sobre la concentración y la retentiva. La capacidad de observación, al igual que la memoria son otras cualidades que se ven fortalecidas con este popular juego educativo. 

En este sentido, el impacto de los rompecabezas sobre la capacidad cognitiva, es fundamental tanto a corto como a largo plazo. También contribuye en la coordinación y la motricidad. 

Por otra parte, favorece la autoestima y ayuda a liberar el estrés. Además, los rompecabezas son una actividad ideal para realizar en familia. Sin embargo, se aconseja que este tipo de elementos no superen las 25 piezas. Algo que podrá ir aumentando en función de sus rangos de edad.

Toboganes para niños

A lo largo de toda su etapa de crecimiento, los niños precisan de tiempo de juego al aire libre. Pues, esto abarca una serie de beneficios que no es posible obtener de otra forma, tales como el ejercicio físico y el fortalecimiento de su organismo. 

En este sentido, los toboganes son el elemento de juego al aire libre más popular entre niños de a partir de los tres años. Así, además de favorecer el crecimiento, aporta momentos de mucha diversión. Entre los beneficios que el tobogán aporta, se debe señalar que estimula el equilibrio. De esta forma, los niños se vuelve menos propenso a sufrir caídas en el futuro y disponer de una mayor estabilidad.  Además, suele hacer que presten más atención a elementos como su seguridad. 

Por último, jugar en el tobogán ayuda a los niños a descubrir algunas de sus capacidades y limitaciones en relación a su cuerpo. Asimismo, con respecto al juego en exteriores pueden ser igualmente adecuados los juguetes que requieren cierta destreza física, como patinetes, triciclos y monopatines. Éstos potencian la resistencia y el control muscular.

Juguetes para juegos de roles

Las cocinas de juguete, la caja de herramientas, el estetoscopio o el coche de policías, son valiosas herramientas didácticas para los más pequeños. Con ellas, se convierten en médicos y curan enfermedades, apagan incendios y cocinan grandes platos. Así, estos juguetes contribuyen en la compresión que tienen los niños del funcionamiento del mundo. 

Esto, gracias a imitar lo que ven en los adultos. En este sentido, al igual que los disfraces, los muñecos y los animales de peluche refuerzan el desarrollo social y emocional. Pues, no sólo promueve la comunicación y la empatía, también les ayuda a expresar sus emociones.

Material para realizar actividades plásticas y manualidades

Utilizar ceras o lápices, hacer trazos o colorear, son tareas que parecen muy simples pero son imprescindibles para la destreza motriz de los niños. De esta forma, realizar manualidades es fundamental, prestando atención a tareas como recortar o incluso pintar con las manos. 

Estas actividades impulsan la creatividad en el niño, por lo que aquí también son apropiados los juguetes recortables y las pegatinas. Además, cada una de ellas fomenta la paciencia y el autoestima en el pequeño.

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