El juego, es la actividad más importante para los niños y por ello es el medio perfecto para impulsar su crecimiento. Así, los juguetes han demostrado ser una herramienta muy efectiva dentro de su aprendizaje. Especialmente durante sus primeros años, época en la que se sientan las bases para el desarrollo infantil a largo plazo.

Pues, a los dos años, el pequeño inicia una etapa de constante descubrimiento. Así como, sus primeros pasos hacia la autonomía al evidenciar que es una persona distinta de la figura materna con voluntad y capacidad de decisión. En este sentido, los juguetes pueden ayudarle a internalizar estos descubrimientos, ayudándoles a entender e interactuar con el mundo que les rodea. 

Si se escogen los juguetes adecuados, los niños consiguen un medio para expresar sus emociones y comprender las relaciones interpersonales. Al mismo tiempo, les permiten explorar sus capacidades y reforzar su autoestima. Así, en una sesión de juego tras otra, se puede observar como la curiosidad, habilidades cognitivas, motrices y sociales evolucionan.

Además, es importante mantener en perspectiva que jugar cubre dos aspectos esenciales en los niños. En primera instancia, el ya mencionado aspecto educativo, y seguidamente un componente recreativo. La combinación de ambas hace de los juguetes educativos una potente herramienta docente. 

De acuerdo con esto, se ha constatado que los niños de dos a tres años que emplean juguetes didácticos, muestran mayor concentración y creatividad. Además, poseen habilidades de motricidad fina y lógica espacial, altamente fortalecidas. Por ello, los expertos aconsejan tener en cuenta la siguiente lista de juguetes didácticos, para fortalecer el desarrollo de los niños de esta edad.   

Rompecabezas

Puede parecer una actividad compleja para un niño tan pequeño. Sin embargo, ya desde los dos años puede identificar las partes y el todo. Desde luego, es preciso cerciorarse de proporcionar puzzles adecuados para su edad, es decir aquellos con poca cantidad de piezas y de un tamaño considerable. 

De acuerdo con esto, se debe comenzar con un rompecabezas pequeño, de dos a cinco fichas es lo ideal. posteriormente, se puede avanzar hacia los de mayor tamaño y dificultad. Jugar con rompecabezas, incide principalmente en la concentración del niño, la cual incrementa conforme se expone a este tipo juego. 

Materiales plásticos

El material artístico, es estupendo para enseñar a los más pequeños los diferentes colores. Además, ofrecen un espacio único para explorar el sentido estético, la creatividad y los movimientos más precisos

En este sentido, las tizas, ceras y pinturas de dedos, son los materiales más apropiados para los pequeños que aún no han llegado a su cuarto cumpleaños. No sólo son una manera de fortalecer ciertas habilidades, también supone una actividad divertida para ellos. 

Para disponer de buenos momentos de juego, lo más conveniente es dejar que el niño coloree libremente, sin forzarlo a pintar. De esta forma, se irá familiarizando a su ritmo con los colores, los trazos y la diversión de aportar colores y formas sobre cualquier lienzo. 

Libros y cuentos

En general, los cuentos son una gran herramienta para entretener y fortalecer su capacidad de atención. Además, es una manera de mostrar al niño otras realidades que forman el mundo. 

Los libros, deben contener ilustraciones grandes y coloridas. Asimismo, lo ideal es que sean libros de materiales resistentes, pues los niños suelen involucrar todos sus sentidos, y el tacto no es la excepción. Por ello, el libro de cuentos, debe soportar que el pequeño lo manipule.

De acuerdo con esto, los libros interactivos son otra alternativa. Suelen incorporar sonidos, texturas y relieves, lo cual refuerza la experiencia para el pequeño. Los libros para este grupo de edad también se caracterizan por presentar un contenido corto a leer, con un vocabulario muy  acorde. 

Por último, los temas a abordar pueden relacionarse con situaciones que ya conocen o introducir nuevas nociones. En cualquier caso, el mayor beneficio de este tipo de juguetes educativos es que hace posible que crezcan como amantes de la lectura.

Bloques de construcción

Entre los dos y tres años, el niño está en proceso de desarrollo motriz, y los bloques de construcción son el juguete predilecto para fortalecer esta habilidad. Así, cada vez que manipula los bloques fortalece su destreza motora.

De igual forma, este tipo de juguete ejercita el pensamiento espacial, la inventiva y el razonamiento matemático. En relación al punto último, los bloques son estupendos para iniciar a los niños con los números y las cantidades. 

En cuanto al tamaño de los bloques, es importante ofrecer a niños, bloques de diferentes tamaños. Los más pequeños contribuyen a la motricidad fina, ya que deben esforzarse para colocarlos uno sobre otros, estos también consiguen crear atención hacia los pequeños detalles. 

Mientras, los bloques de mayor tamaño favorecen la habilidad motora gruesa, ya que cada movimiento involucra una mayor cantidad de músculos. Por ejemplo, debe estirarse, o bien extender sus brazos, para llegar a la parte alta de la construcción. Por otro lado, es importante prestar atención al material de los bloques, a fin de evitar aquellos demasiado pesados.

Juguetes para encajar

Estos juguetes, pueden hacer que el niño ejercite diferentes conocimientos a la vez. En este sentido, los objetos a encajar pueden tener formas geométricas, números o letras, entre muchas otras. También puede servir para que diferencie entre varios tamaños y colores. 

Así, este juguete puede conllevar al aprendizaje de nuevas palabras para un vocabulario más amplio. Además, al igual que el anterior, encajar las figuras representa un ejercicio de motricidad, equilibrio y atención al detalle. 

Lo ideal para esta edad, es optar por juguetes para encajar de hasta diez piezas, siendo esencial que las formas y colores sean llamativos. Además, se debe cuidar el peso y que no dispongan de aristas peligrosas. 

Juguetes de representación 

Los juguetes de representación, son aquellos que llevan al niño a simular una actividad o personaje. Entre los más comunes se encuentran los que representan objetos de la vida real. 

Así, en cada juego adquieren mayor comprensión del mundo, y se preparan para interactuar bajo diferentes escenarios. Además, si juega con otros pequeños, también fortalece sus capacidades sociales. 

Por otra parte, los muñecos, las marionetas y los disfraces, proponen otra forma de juguetes de representación. Estos, suelen trabajar aspectos como la empatía, la comunicación, así como los mencionados en el párrafo anterior.

Instrumentos musicales sencillos

Si bien, la edad ideal para que un niño inicie la práctica de un instrumento musical es es de cinco años. Entre los dos y los tres se pueden introducir instrumentos sencillos tales como xilófonos, panderetas, tambores, maracas o similares.

Pues, aún cuando es poco probable que se consiga una práctica musical real, este acercamiento proporciona grandes beneficios al niño. En primera instancia, se logra el desarrollo general de la percepción auditiva, en relación a características como duración e intensidad. Asimismo, se empieza a relacionar el movimiento corporal como medio de expresión. 

Triciclos, columpios y actividades al aire libre

Es importante inculcar en el niño el juego en espacios abiertos, para ello se puede recurrir a múltiples opciones con diversos caracteristicas. Así, en primer lugar se encuentran el triciclo, los columpios, pequeños toboganes y similares que sin duda alguna refuerzan la motricidad gruesa, la coordinación y el equilibrio. 

De igual forma, las pelotas y balones contribuyen en el desarrollo de habilidades indispensables durante su crecimiento Así, además de las anteriores, jugar con la pelota es un estupendo ejercicio para la coordinación visual y la relación entre ojo y mano.

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