Los juguetes, son un canal para unir diversión y aprendizaje. Por ello, se han convertido en un recurrente recurso educativo. Así, hoy en día entre la variada oferta lúdica, se pueden conseguir estupendas opciones para impulsar las habilidades intelectuales, comunicativas y analiticas de los niños.

De acuerdo con todo esto, contar con una provisión de juguetes es sinónimo de aprendizaje y diversión para todos. Además, este tipo de estrategias basadas en el juego, facilita el involucrar al niño en su desarrollo, preparandolo de cara a etapas futuras. Sin embargo, elegir los elementos lúdicos que aporten diversión y aprendizaje, no siempre es tarea sencilla. 

En este sentido, el primer paso será identificar la edad del pequeño. Pues, cada etapa de crecimiento exige la estimulación de diferentes destrezas. Así, en cuanto a los niños de cuatro a cinco años, preferirán aquellas actividades que dan pie al juego simbólico. Al igual que los juegos que precisen seguir reglas específicas, o los que requieren de la colaboración en equipo. A continuación se indica una lista de alternativas en cuanto a juguetes educativos para niños de 4-5 años. 

Juegos para fomentar la memoria

Esta edad, es propicia para ejercitar la memoria de los niños, pues ya son capaces de almacenar todo tipo de información. No obstante, para conseguir el efecto deseado es indispensable un ambiente relajado y tranquilo, para ello el juego es la manera más efectiva de conseguirlo.

Así, entre los juegos recomendados se encuentran aquellos conformados por fichas pares, diseñadas para que el niño encuentre figuras iguales. Esto exige, que el niño sea capaz de recordar la posición de cada una de las piezas. 

Asimismo, los rompecabezas en general, contribuyen al fortalecimiento de la memoria, al igual que otras habilidades cognitivas y motoras. Tales como la resolución de problemas, la coordinación entre ojo mano y la paciencia.

Muñecos

Los muñecos, en sus distintas presentaciones, son un medio de expresión y creación para el niño. En consecuencia, contribuye en sus procesos de pensamiento. Esto, gracias al desarrollo del juego simbólico que lo lleva a la resolución de problemas y la toma de decisiones. 

Asimismo, los muñecos a través de la representación potencian la creatividad y la imaginación. Pues, en cada encuentro, cobra vida según las historias creadas o imaginadas por el niño.

Además, las interacciones, juegos y palabras se suceden a su propio ritmo. En este sentido, permite una mejor comprensión del mundo. Así como, mayor nivel de  socialización y de la inteligencia emocional, a través de la práctica de diferentes roles sociales. 

Por último, los muñecos que replican el cuerpo humano tienen un importante aporte en el reconocimiento corporal. De esta forma, identifican las partes finas y gruesas y promueve la correcta percepción de conceptos como izquierda y derecha o arriba y abajo.

Juguetes de construcción

En edades más temprana, los bloques de madera son ideales. Sin embargo, pasados los cuatro años, se debe proporcionar un mayor reto, acorde al potencial creciente del pequeño. Así, en esta nueva etapa los bloques de construcción encajables como los legos, son mucho más propicios. Pues, suponen un nivel de complejidad mayor, acorde a las necesidades de aprendizaje del niño. 

En este sentido, uno de los beneficios más relevantes es el impacto favorable que este juego didáctico tiene sobre la conciencia espacial. Esto se debe a que el pequeño debe distribuir adecuadamente las piezas en relación al espacio según la figura a construir. 

Por otra parte, aunque este juguete no exige la realización de elaboradas operaciones matemáticas, fortalece el pensamiento numérico. Esto se deriva del fraccionamiento mental de bloques para crear cualquier formación. 

Asimismo, se llevan a cabo otro tipo de actividades como contar las piezas y el estudio de formas geométricas. También se consigue fortalecer la habilidad de razonamiento y la resolución de problemas. Además, dada la naturaleza de este tipo de juego, los niños van aumentado su nivel de concentración y creatividad. 

Mobiliario y equipamiento para juguetes didácticos

Como se ha destacado anteriormente, durante esta edad, el niño comienza a explorar sus capacidades autónomas e individuales. Un espacio propio, destinado a sus actividades y juegos favoritos es ideal para satisfacer esta nueva necesidad. 

En este sentido, lo más conveniente será equipar un espacio de la casa, dentro o fuera de su habitación, para que juegue. Igualmente, es importante equipar dicho espacio con mamparas, pupitres, escritorios, mesas y sillas adecuadas según la edad del niño. 

También es indispensable proporcionar cierto número de juguetes educativos. De esta forma, se garantiza que el niño cuente con más retos, curiosidad y disponibilidad para jugar y aprender.

Juguetes musicales

Esta edad es muy propicia para introducir la música como medio de aprendizaje. Pues, ya tienen canciones favoritas que reconocen y repiten en muchas ocasiones. Por ello, disponer de estos temas o listas de música pueden reforzar su aprendizaje y pronunciación. 

Asimismo, lo ideal es introducir canciones educativas con las cuales los pequeños puedan aprender y disfrutar al mismo tiempo. En este sentido, los temas abordados van desde las letras y los números, hasta animales y sus sonidos tan característicos. 

Por otra parte, en compañía de la música, los niños pueden bailar, realizando ejercicio y fomentando su equilibrio, agilidad y coordinación motriz. 

Juguetes para leer y escribir

La actividades de lectoescritura, ofrecen diversidad de beneficios para todas las edades. Además, entre los cuatro y cinco años, los pequeños han alcanzado un mayor nivel de lectoescritura, enfocado principalmente en las vocales y cada vez más consonantes.

Si bien la edad en que los niños aprenden a leer y escribir suele estar más próxima a los seis años. Desde los cuatro o cinco es preciso abordar la enseñanza del abecedario para facilitar el aprendizaje futuro.

En este sentido, al igual que otras materias de aprendizaje, la lectura puede enseñarse por medio de elementos lúdicos. Los libros de lectura, continúan siendo un componente indispensable. Estos deben ser no muy largos, y abordar temas que estimulen tanto la imaginación como de conceptos básicos del mundo que les rodea. 

De igual forma, las cartillas, libros para aprender a leer y escribir, resultan de gran importancia en esta edad. Otras alternativas indicadas son fichas para el estudio de los números y las letras. Por otra parte, conviene proporcionar a los niños, espacios para practicar y explorar lo aprendido. Así, pizarras, cuadernos, lápices y colores son elementos imprescindibles. 

Bicicletas, fomento del ejercicio físico

No hay lugar a dudas, los niños a esta edad disfrutan de todo juguete que le permita moverse y desplazarse. Pues, estos les aportan una sensación de mayor autonomía. En este sentido, la bicicleta es el de mayor popularidad junto con el patinete en sus distintas versiones.

Así, entre los aportes de montar en bicicleta, destacan el estímulo sobre la coordinación y equilibrio. Además, ofrece un gran momento para socializar con otros niños.

Los beneficios hasta ahora mencionados conllevan a otro de gran importancia, y es que aumenta su autoestima. Asimismo, reduce el estrés y la ansiedad, a la vez que tiene efectos positivos derivados de la propia actividad física. Por tal razón, la bici es un juguete que puede generar un gran impacto en el progreso psicomotriz, intelectual y emocional de los niños.

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